En una iniciativa pionera TV3 ha decidido colgar la serie en Internet para crear la máxima expectación y arrastrar a la comunidad virtual al pase televisivo convencional programado para el 29 de septiembre a las 23:00 horas en el Canal 33.
Todos los que estamos inmersos en este proyecto nos sentimos orgullosos del producto que hemos hecho y ciertamente tenemos muchas ganas de gustar en el mejor sentido del término. Llevamos mucho tiempo trabajando en él y ahora llega el momento más deseado de todos, el de compartirlo con el mundo. No os voy a ocultar que como guionista y coordinador de guión de la serie siento unos nervios de primerizo que acojonan un poco, pero sabemos que tenemos un producto cuidado, realizado con mucha libertad y del que podremos hablar dentro de mucho tiempo con una sonrisa en los labios.
Un servidor lleva tres años en este proyecto cuando no era ni tan siquiera este proyecto. No quiero olvidarme ni de David rincón, ni de Marta Libertad, ni de Gerard Sinfreu, ni tampoco -y especialmente- de Miguel Ángel Blanca, todos ellos gente con mucho talento. Trabajar con ellos fue un placer no exento de dificultad por las circunstancias que nos tocaron vivir. Cuando leo al Guionistahastiado, al Pianista, Escrito Por, David Muñoz y a muchos otros gurús del guión hablar de lo mucho que se aprende de los proyectos que no acaban realizándose me acuerdo del equipo que tuvo que remar contracorriente en aquellos tiempos, en medio de la tempestad y con un timonel zozobrante (por fin, he conseguido unir estas dos palabras en una frase).
Arròs Covat es una serie de Juanjo Sáez sobre el conflicto de hacerse mayor. Lleva su sello y su imaginario personal es lo que impulsa la serie, su narrativa, sus situaciones, sus personajes, sus diseños, su puesta en escena y sus dibujos. Conocer a Juanjo ha sido el mayor placer que he tenido en esta serie, pero no el único. No quiero olvidarme de nadie. Escribir codo con codo con Oriol Capel y aprender de su generosidad ha sido otro placer más, así como trabajar con el equipo de dirección, Luis Fabra y Kike Maíllo. Y ya que estamos y como esto es un trabajo de equipo quiero reconocer el curro de la gente de producción: Ingride Santos, Gabriela Maldonado y Ester Velasco; los animadores de la serie: Júlia Francino, Sergi Padró, Maialen Arana; el color de Vanessa Cabrera; la gente de sonido Eric Arajol, Jordi Ribes y Andra Ainsa; así como a toda la gente de Escàndalo Films que nos han ayudado y hecho posible que la serie se haya podido realizar.
Y no me quiero olvidar, porque siempre se nos olvida el papel ingrato que tienen que realizar con más ilusión que nadie los becarios: en especial a Jordi Ramoneda, el chaval de guión que dará mucho que hablar y que ha tenido que lidiar con el curro menos lucido de todos, estando siempre disponible a la hora que fuera y compaginándolo con sus estudios en la ESCAC.
Bueno, ya sé que ha quedado un post un poco autocomplaciente por no decir que nos estamos autochupando las pollas, pero qué queréis que os diga, dios nos dio espina dorsal para no estar todo el día lamiéndonos los genitales...
Por culpa del stress mi párpado izquierdo vuelve a temblar de manera intermitente. Así que esta vez tengo una excusa psicosomática para disculpar que no actualice el blog tan asiduamente como me gustaría.
Esta actualización es tan sólo una recomendación: hay que ir a ver Tres dias amb la Familia y Pagafantas. Dos películas que no tienen nada en común salvo que han coincidido en las carteleras y por extraño que parezca, dos películas españolas son las mejores opciones que la Cartelera nos ofrece. Y no por que sean las menos malas, al contrario, porque las dos son grandes películas.
Tres dias... es un drama sobrio, inteligente y súper emotivo, desbordantemente emotivo, construido a base de pequeñas cosas, de una manera casi minimalista.
Pagafantas es la comedia del año. Divertida a rabiar, inteligente en su propuesta y escrita con tanto talento que da envidia... de la sana.
Se llama J.J. Abrams y lo que consigue con Star Trek es una peli de naves que es puro cine de entretenimiento, de ese que ya no se lleva. Cuando uno ve la dignidad con la que J.J. Abrams explota todas las posibilidades de la narrativa comercial con una dramturgia inteligente que siempre va un paso por delante del espectador y una cinética desgarradoramente realista, uno se pone a pensar en porqué coño George Lucas no dejó su Star Wars I, II y III, en manos más jóvenes, con ilusión y con capacidad para resucitar una franquicia, que sea dicho de paso, no necesitaba ensuciarse con productos menores. Es la vieja lucha entre lo viejo y lo nuevo. Siendo lo viejo la papada mutante que tiene que bajar de la atalaya de la experiencia y de los millones para ensuciarse con el cine de entretenimiento, contra lo nuevo que representa un talento arrolador y una actitud sin complejos ante la necesidad de resucitar una franquicia.
Lo que hace J. J. Abrams es lo mismo que hizo Cristopher Nolan con Batman, renovar una franquicia que parecía obsoleta y marcada por el infortunio de malas decisiones tomadas por directores que no estuvieron a la altura de la leyenda.
Yo no soy trekie. Y no creo que lo sea nunca, pero desde luego estoy convencido de la dificultad de la empresa de Abrams: abrir una nueva vía a la franquicia respetando las señas de identidad de la misma y repartiendo felicidad al público mainstream.
Lo que nunca antes había visto es tanta inteligencia en el argumento para poder crear una realidad paralela que haga plausible, interesante y nueva una historia que después de tantas vueltas de tuerca, podía estar agotada.
J.J. Abrams viene desde el futuro para revitalizar el cine de toda la vida, ese que ya no se lleva, ese que no alfombra los suelos de Cannes y que hace babear a la crítica más obsoleta del mundo. J.J. Abrams ha venido a salvarnos de la mediocridad a base de la única cosa que el espectador pide cuando paga una entrada en el cine: ver lo mismo de siempre pero de manera diferente.
Y para hacer eso sólo se necesita una cosa: talento.
Viene tu mejor amigo y te dice que lo ha hablado con su chica y que para evitar caer en la rutina y llevar su relación un paso más allá han pensado hacer un trio contigo.
Y tú piensas, guay, esto es un colega, voy a joder con la novia de mi amigo a la que de repente empiezas a verle virtudes por todas partes. No piensas en nigún momento que vas a tener que ver cosas de tu amigo que no quieres ver, no piensas que vas a verle hacer cosas que no quieres verle hacer.
Sólo piensas en las tetas de la novia de tu amigo.
Pero los trios como las adaptaciones tienen reglas: lo que nunca, nunca, bajo ningún concepto debes decirle a tu amigo es que no quieres verle los pelos del culo. O lo que es lo mismo no mentaras esos capítulos engorrosos o el estilo de la prosa de ciertos pasajes aburridos.
Y lo que nunca, nunca, bajo ningún concepto, tu amigo debe decir, mientras te lo haces con su chica es pararse de repente y decirte: "pero tío, ¿qué haces? ¡Te estás follando a mi novia!
Después de tanto tiempo sin publicar en el blog más abandonado del planeta, obligado era re-emprender explicando las contradictorias sensaciones que nos ha dejado Watchmen.
O Watchmen el copy, paste.
Porque lejos de ser una adaptación cinematográfica del comic, la palabra que mejor define lo que realmente es Watchmen es traslación. O copy, paste. Un copy, paste que deja la irremediable sensación contradictoria de "es lo que me esperaba, lástima".
Es la más fiel de las adaptaciones de un comic que yo recuerde, mucho más que Sin City, para lo bueno y para lo malo. Lo bueno es que todo lo que esperas del comic que esté en la pantalla del cine, está. Lo malo es que esto hace que el ritmo se resienta sobremanera. La decisión, por tanto, es errónea.
Una de mis teorias estúpidas sobre cómo realizar una adaptación al cine dice que todo aquello que no ayude a resaltar la trama principal de la película es prescindible o al menos debe ser puesto en duda. El mejor ejemplo al respecto de esto es la supresión de Tom Bombadil en la adaptación de La Comunidad del Anillo. Si a cualquiera de los frikis amantes del libro nos hubieran preguntado qué capítulo era imprescindible adaptar, estoy convencido que la mayoría habríamos dicho que el pasaje de Tom Bombadil tenía que estar sí o sí. No creo que el amor de Peter Jackson por los libros de Tolkien esté puesto en duda. Aunque de todo hay en la villa del Señor Friki. Jackson tomó una decisión valiente y arriesgada: todo lo que no tuviera que ver con la historia de Frodo y el anillo no iba a salir en la primera entrega. Y acertó.
Watchmen no tomó una decisión al respecto ni en guión, ni en montaje. Eso la convierte en una película para los amantes del comic solamente. Y también en una mala película.
Un copy, paste de difícil digestión. Que hace que la emoción de los aciertos, la emoción de encontrar cosas que esperas con ánsias, se vea difuminado por la incesante necesidad de tijera.
Corto-pego las sabias palabras del ilustrado Caio Senador Daniel O'Brien en cracked.com:
Durante más de 20 años la Fox ha tenido en su poder los derechos sobre Watchmen y sin embargo los ha tenido guardados en un armario sin la más mínima intención de llevarlos a cabo en forma de película. 30 años donde esa propiedad ha acumulado polvo y mugre en cantidades abusivas. La idea de O’Brien es que si compra beicon no se sienta sobre él durante 20 años esperando a que este enmohezca. No, lo compra y se pone a cocinarlo. Peor todavía es ver como alguien compra beicon con la idea de hacerse un sandwich y no le avisas de que tu tienes el derecho de propiedad sobre ese beicon… no, esperas a que lo cocine, lo aderece, lo ponga en su pan Bimbo y justo cuando le va a hincar el diente le dices que ese es tu beicon y que no tiene derecho a comerse ese sandwich. Es ahí donde Daniel O’Brien le responde a la 20th Century Fox…
"Comeos las pollas. Abrid vuestras amargas y miserables bocas y comeos todas las pollas. Dejad de usar la boca para gimotear y comenzad a comer todas esas pollas. Seguid comiendo pollas, incluso por la noche, incluso los fines de semana. La intuición le indicará que ya ha comido demasiadas pollas, pero se equivoca: nunca habrá comido suficientes. Puede quejarse de que lo que está haciendo es perfectamente legal, pero me gustaría argumentar que nunca he leído una ley que prohíbe específicamente la alimentación forzada mediante una cantidad letal de pollas a través de la garganta de alguien, (aunque, lo admito , estoy casi seguro de que hay una). Puede decir "no me importa lo que piensa, Daniel O’Brien", a lo que me gustaría responder, "Es difícil hablar de algunas personas con un acre de penes en la boca"
Aunque faltan un par de meses para que termine este excelente 2008 y sin ningún temor por las consecuencias de rectificado que se deriven, podemos asegurar con total rotundidad que la mejor película del año es -de lejos-: Batman, The Dark Knight.
Este no es un blog de crítica, por lo que no vamos a ponernos ahora borde-repelentes a explicar las evidentes y merecidísimas razones por las que afirmamos dicho axioma (se escribe con x, ¿no? sabemos como se escribe pero no lo que significa). Y no, no tenemos ánimo de sentar cátedra porque sí, es tan sólo una verdad empírica, demostrable, casi, casi, un dogma de fe.
Por lo tanto, lanzamos un guante al jeto de la crítica para que digan lo contrario. Aunque mucho me temo la respuesta silenciosa de la misma, ¿porqué? Porque Batman, The Dark Knight no sólo es la mejor peli del año, Batman The Dark Knight es a las pelis de superhéroes, lo que El Padrino II es al cine de gangsters.
Y quien diga lo contrario, hagámosle el truco del lápiz.
Barraguion/Enric Pardo es el jefe de especialidad de guión de la ESCAC, profesor de cine, guionista de largometrajes, programas de tv y series de ficción. Para él un buen plan es ver el último capítulo de la temporada de una de sus tres series favoritas del último mes, acercarse al cine a ver una peli normalita (para poder rajar después y decir que el cine está muerto), o ver un apasionante Turquía-Lituania de Básket (y no es broma, ¡¡¡es seguidor acérrimo de Lituania!!!). Crees que es un friki triste, solitario, resabiado y que sólo sabe hablar de su trabajo... ¡has acertado!