La venganza...
...es un plato que se sirve frío...
Y una puta mierda. Es un plato que se prepara en frío. Pero cuanto más calentito se pueda servir, mucho mejor.
La venganza es uno de esos impulsos que todos hemos tenido alguna vez. Es un deseo que nos ciega, nos invade y durante un período de tiempo obnuvila el resto de nuestra existencia. El hambre, la sed, el sueño no importan... el hambre de venganza lo es todo. Pero somos animales cómodos y sofisticados y al poco tiempo (con la edad el lapso se va reduciendo sobremanera) esa pulsión se entierra, se olvida, se adormece...
Cuando un alto ejecutivo institucional famoso por sus innumerables conocimientos fue a decirle a un productor que el guión de la película que estaba a punto de rodar era una mierda y el director novel no estaba preparado, supongo que no se esperaba que un año más tarde se convertiría en el éxito del año, o de la década, o de todos los tiempos. No hace falta que diga más sobre el tema, ¿no? ¿para qué?
Hay una clase de gente que se dedica a reducir la valoración de la gente con talento. Son tipos soberanamente idiotas, incapaces de comprender el sortilegio de la creatividad, absolutamente obtusos en sus planteamientos, auténticos supervivientes, parásitos de un mundo que no mueven ellos. Los hay en todas partes. Los hay a puñados.
Uno de ellos tiene nombre. Se llama: Ernie Grunfeld. Es un tipo que en lugar de apostar por un campeón del mundo, ganador de unas cuantas ligas ACB y una Euroliga (en resumidísimas cuentas) estuvo jugando a la "puta y la ramoneta" con el no-fichaje de Juan Carlos Navarro por los Wizards de Washington.
Ayer La Bomba le metió 28 puntitos en el Grizzlies 124-118 Wizards. Un plato preparado a conciencia que calentito, calentito se le indigestó al amigo Grunfeld.
Como supongo que los veintitantos milllones de euros de recaudación se le están atragantando al otro visionario.
El talento siempre encuentra su camino.

Martí dijo
Ai ai ai, aquestes crítiques velades... que suggerents i divertides que son.
Tot això em recorda a l'escena del Perfum (la millor de la peli) en la que Dustin Hoffman es queda a cuadros davant la demostracio de talent del marrec assassi. Aquestes coses sempre acaban sortint.
4 Diciembre 2007 | 02:23 PM