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Barraguion /-

sobre todo no me tomes en serio... (estamos en fase de pruebas, disculpen las erratas)

18 Diciembre 2009

Héroes...

Los anglosajones acunan (y dan de mamar) el término héroe tanto para aquel que hace heroicidades, como para aquel que es protagonista de una narración, obra de teatro, película, novela, etc.

Los tíos de la RAE dicen del término héroe lo siguiente:

(Del lat. heros, -ōis, y este del gr. ρως).

1. m. Varón ilustre y famoso por sus hazañas o virtudes.

2. m. Hombre que lleva a cabo una acción heroica.

3. m. Personaje principal de un poema o relato en que se representa una acción, y especialmente del épico.

4. m. Personaje de carácter elevado en la epopeya.

5. m. En la mitología antigua, el nacido de un dios o una diosa y de una persona humana, por lo cual le reputaban más que hombre y menos que dios; como Hércules, Aquiles, Eneas, etc.

 

Esto de citar a la RAE es algo que nunca había hecho en el blog y que me llena de orgullo, dada la sensación de documentación y preparación del texto que proyecta en el lector. A partir de aquí puedo decir cualquier gilipollez que se me ocurra (y vienen unas cuantas), con el viento a favor del criterio de autoridad de los académicos. David Bowie compuso una bella canción titulada Heroes, cuyo clímax conceptual viene a decirnos que gracias al amor somos capaces de cualquier cosa que nos propongamos, aunque sea solo por un día, y es esta la gran acepción que en el sustrato del subconsciente colectivo tenemos del héroe, alguien capaz de hacer algo excepcional.

En los últimos tiempos la industria cinematográfica ha adaptado una gran cantidad de “historietas” de superhéroes. Algunas buenas, algunas malas, algunas malísimas, algunas sublimes. No vamos a hacer crítica de ellas, este no es nuestro cometido, para eso están Boyero y sus colegas. Superman Returns planteaba la premisa/pregunta: ¿necesita el mundo a Superman? Y era esta una pregunta que se realizaba el mundo real, en una suerte de premisa metalingüista, pues el mundo seguía girando en su sentido original de las manijas del reloj, y no como Mario Puzo imaginó en el mejor deus ex machina de la historia del cine en el final del Superman original, dirigida por Richard Donner. La pregunta tenía una respuesta muy evidente: el mundo no lo sabemos, pero la Warner sí necesitaba rescatar una franquicia herida de muerte tras el estrépito de Superman IV, que sin necesidad de kryptonita casi acaba con el Hombre de acero. El problema de Superman Returns, llena de virtudes y buenas intenciones, algunos aciertos y grandes esperanzas, viene determinado por la falta de sentido climático en el tercer acto, así como la previsibilidad del final del segundo, pues la única forma de terminar con Superman, ya la sabe todo hijo de vecino: el uso de la kryptonita. Esto nos lleva al siguiente punto, muy a pesar del excelente trabajo de Kevin Spacey, Superman necesita de un gran Lex Luthor, capaz de poner al último descendiente de Krypton (en el tercer acto, no antes por dios) contra la espada y la pared. A Bryan Singer se le escapó este hecho y no sabes lo mal que nos supo a todos. ¿Cómo conseguirlo?

Yo sé cómo hacerlo pero comprenderán que no lo explique aquí…

…gratis.

Vayamos al concepto. El gran problema narrativo de los héroes son su némesis, su antagonista, su villano. El Superman VI –que venga, porque lo necesitamos, el mundo lo necesita, yo lo necesito, JA Bayona tiene que dirigirlo- requiere de un villano a la altura de Superman y esto, queridos amigos, no es fácil. Todas las historias de superhéroes que de un modo inflacionario han asolado nuestras pantallas conllevan dos tramas diferenciadas pero necesarias: primera y principal, la creación de la identidad del héroe (picadura de una araña genéticamente manipulada, exposición a rayos gamma, invención tecnológica de una armadura de última generación, etc); y segunda, la creación de la identidad distorsionada del villano. ¿Para qué? Para crear obstáculos de peso al personaje del héroe, dado su cometido mitológico de salvar a la humanidad. ¿Si delante no tuvieran villanos de altura, qué necesidad tendríamos de estos héroes? Y sobre todo la necesidad de crear una trama externa conflictiva para el personaje del héroe, es decir, pura dramaturgia.

Cristopher Nolan, me pongo de pie, me vuelvo a sentar, entendió la posmodernidad que implica la inflación de la narrativa de superhéroes: la creación de la identidad del héroe viene determinada por la distorsión de la del villano, la una está unida a la otra. Y esto es lo que hizo en Batman Begins. Hay que remarcar que esta premisa ya la utilizó M. Night Shyamalan en la maravillosa El Protegido, por la que le perdonaremos todos los truños que siga realizando en su increíble carrera cuesta abajo. Nolan, me pongo de pie, me vuelvo a sentar, en la segunda parte de su reflotada franquicia Batman (otra más, herida de muerte de la Warner) dio un paso más allá, una nueva vuelta de tuerca con The Dak Knight, paradójicamente la mejor película de superhéroes de todos los tiempos, es una película al servicio del villano. Entendió que la posmodernidad de la posmodernidad no iba de hacer algo ininteligible como haría cualquier posmoderno posmoderno (que volviendo a ser moderno hiciera algo elitista e incomprensible) si no que determinó que el héroe dejaba de ser héroe (evolución final del film) porque la humanidad/espectador no desea ser salvada. Mientras el cine nos volvía a contar historias de héroes, la televisión nos contaba historias de villanos, cuya inmoralidad, debilidades y defectos eran las mismas de los espectadores que se veían reconocidos y empáticamente sublimados por su caracterización exagerada (Los Soprano, The Wire, Mad Men, The Office, Arròs Covat, etc). El villano era más interesante. El Joker era más interesante. Todos queríamos ser el Joker, por cuanto su dibujo de personaje exageraba en acción dramática el anarquista creador de caos, atractivo en su insana maldad hasta el infinito exponencial del miedo. Cualquier subnormal –entre los que me incluyo- habiendo llegado a esta conclusión por si mismo, habría realizado exactamente el mismo paradigma de construcción de la identidad del héroe, pero con el villano.

Pero Nolan, no. Y encima, en su brillantez apabullante consagra dos escenas maravillosas para, dramáticamente, pasarnos por la cara su talento: son aquellas dos escenas en las que el Joker explica distintas versiones sobre su pasado.

¡Tócate los cojones, cuánto talento!

Hasta aquí la dramaturgia. Ahora la realidad. ¿Necesitamos héroes en la vida real? No lo sé. Ni repajolera idea, tú. Yo soy guionista, no sociólogo. Lo que sí sé es que necesitamos villanos. ¿Cómo se construye un villano en la vida real? Distorsionando la imagen impoluta del héroe.

Dos ejemplos: primero, alguien que de la nada, demuestra con su habilidad, su superior talento, sus superpoderes y se convierte en el modelo en que miles de niños quieren mirarse, es decir un hombre que lleva a cabo una acción heroica, tras otra: Tiger Woods. Segundo, un varón que llega a un país de nunca jamás, lucha contra las fuerzas telúricas, los uniformalizadores, salva al reino del terror y el caos y se convierte en el Caballero que reina en el país por aclamación popular. Esto sería un héroe dramatúrgico clásico. ¿Qué ejemplo tenemos en la vida real? Silvio Berlusconi.

Sí, ya sé, la vida real no está a la altura de la dramaturgia, pero dejadme seguir por favor.

Primero de todo, ehem, (sonrisa) mostrar mi más sincera (risas) condena a todo acto violento, ehem (más Risas), incluso aquellos actos violentos pertrechados con réplicas (carcajadas) del Duomo milanés, por retrasados mentales (sic). ¡Qué bonita metáfora! Que te agredan con una réplica de un lugar llamado en latín domus dei (la casa de dios, impagable).

Que Berlusconi era un mafioso y un putero ya lo sabíamos, no hacían falta las fotos con erecciones en la piscina, ni revelaciones de señoritas traicionadas. Un héroe llama a la excelencia. Berlusconi en su puta vida ha llamado a la excelencia. El común denominador del villano no es un tipo que sucumbe a las más bajas pasiones, todos entendemos en el mundo actual que el héroe necesita pegar un polvo. O varios, como es el caso de estos dos héroes caídos en desgracia. Como si fueran Batman en The Dark Knight, se ven descabalgados del mito del héroe. La diferencia es que el arco de evolución de Batman es interno, es él quien decide sacrificarse y que le echen la culpa de todo, para salvaguardar la moral de Gotham. A Berlusconi y a Tiger Woods, los han pillado. ¿Follando? ¿Follando con varias? ¿Pagando por follar con varias? ¿Prometiendo chanchullos incumplidos a cambio de sexo? No.

¡Los han pillado mintiendo!

Qué paradójico, la mentira a la que los héroes se ven obligados para salvaguardar su identidad secreta es el gran pecado capital por el que estos dos héroes se ven vilipendiados y arrojados a los caballos, convertidos en vulgares villanos. Dice Berlusconi que “no entiende tanto odio”. Lo del sexo, en el siglo XXI ya no es una debilidad del héroe que comprendemos, si no un motor, un detonante de su periplo vital, véase James Bond, ¿qué prefiere salvar al mundo o acostarse con la chica Bond de turno? Ambas cosas, por eso es un héroe posmoderno.

Lo que el espectador no puede consentir, lo que la humanidad reniega del héroe y no puede exculparlo, por ser tan próxima a los defectos de todos y cada uno de nosotros es la mentira.

¡La mentira! Qué paradójico, el incidente incitador de todo relato es nada más y nada menos que la formulación de una historia, es decir, la excelencia narrativa de algo no ocurrido, la explicación de una mentira protagonizada por un (anglosajonamente) héroe.

servido por Enric 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Fernando Hugo

Fernando Hugo dijo

Saludos,

Mira tú por dónde, resulta que hay vida más allá de bloguionistas. Yo estaba buscando información sobre la Sitges Summer School (dónde serán los cursos, exactamente, que los documentos sobre los cursos sí los he encontrado), y he encontrado otro guionista en el mundo de la blogosfera.

Estoy de acuerdo en mucho de lo que dices sobre Nolan (creo que es un tipo cuyos guiones merecerían un amplio estudio): menos en lo que dices sobre la peli de Singer. Creo que hacía aguas por varias razones, aunque quizás la principal sea que mucho de lo que exponía, como tal actualización, estaba ya en Smallville. A ratos, me pareció un remake de la peli de Donner.

Si van a rescatar a este héroe, harían bien en estudiar los propios cómics, sus cambios, sus evoluciones, en la DC. Ya hay bastantes villanos que podrían oponerse, de veras, a Superman. Ahora bien, quizás sea más complicado lo de que sea su "opuesto perverso".

En fin, nos seguiremos leyendo. Ah, sobre la ESCAC de verano: ¿los cursos son, por fin, en Sitges, o en Terrasa? Porque me lío un poco, y estoy mirando probables alojamientos.

5 Mayo 2010 | 01:17 AM

Buy Cialis

Buy Cialis dijo

A mi no me gusta criticar el papel de los villanos por que sin ellos nunca hubieran excistido los puper heroes, para mi muchas veces las historias de los malos son mas interesantes que las de los heroes.

8 Febrero 2011 | 09:04 PM

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Barraguion /-

Barcelona, España
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Barraguion/Enric Pardo es el director del Área de Cine y Tvmovies de El Terrat y Jefe del Departamento de Televisión de la ESCAC. Guionista de largometrajes, programas, series de ficción de tv y profesor de guión. Recientemente ha ganado un Premio Ondas por el guión de la serie de Animación Arròs Covat. Para él un buen plan es ver el último capítulo de la temporada de una de sus tres series favoritas del último mes, acercarse al cine a ver una peli normalita (para poder rajar después y decir que el cine está muerto), o ver un apasionante Turquía-Lituania de Básket (y no es broma, ¡¡¡es seguidor acérrimo de Lituania!!!). Crees que es un friki triste, solitario, resabiado y que sólo sabe hablar de su trabajo... ¡has acertado!

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