Lost (Segunda parte)
Sí, ya sé que en mi anterior post dije:
"Todo empezó a cambiar con Lost. En la segunda parte del post, el porqué…"
Pero no tengo tanto tiempo como otros bloguionistas, soy un pelín más caótico, soy un desastre... y creo que antes de desmenuzar las razones por las que todo empezó a cambiar con Lost, hay otros temas que me gustaría comentar antes de entrar en materia.
Porque, vamos a ver...
Para empezar: no hay derecho a lo de Cuatro (a los cortes en la emisión, a los becarios subtitulando, a la becaria con gafas de la mesa camilla de la tertulia, etc.).
Y ya no hablemos más de estos señores...
En la noche perdida buscamos respuestas y obtuvimos emociones encontradas: entre los momentos más emotivos del doble capítulo final (los reencuentros, esa despedida a los personajes de los que nos enamoramos) y la decepción por una resolución previsible, barata y que ya apareció en forma de gag, en la visita de Mathew Fox al Saturday Night Live hace unos cuantos años, en los que los miembros del equipo artístico le cosían a preguntas sobre los enigmas de la serie y uno de los actores le preguntaba: "están todos muertos y la isla es el purgatorio, ¿verdad?".
Y él dijo: no. ¡Dijo que no! Seguramente porque no lo sabía, pero coño, ¿nadie del equipo de guión vio a su estrella decir que no a un chiste que era la resolución que se suponía que iba a tener su serie? ¿Y luego lo comentó en una reunión de guión, diciendo, esto, chicos, tenemos un problema?
Si alguien quiere buscar el video, esto ocurre en el monólogo. Y fíjate tú, es lo primero que pensé: estos tíos han hecho un final, que ya era un chiste...
Durante el lunes, festivo en Catalunya por la gracia de Locke, y durante el día de ayer, nunca antes tanta gente, tantos compañeros de curro, tantos guionistas, directores, técnicos, amigos, alumnos, ex-alumnos me habían preguntado en tan breve espacio de tiempo mi opinión respecto al final de Lost. Yo también pasé por los posts de Vigalondo, Casciari, etc. tratando de digerir el final emotivo (por decisiones preciosas de guión), por el convencimiento intrínseco que teníamos todos del final de un trayecto, y decepcionante para muchos en cuanto a la estación destino. Necesitábamos compartir la sensación del evento global.
Muchos estamos decepcionados por la resolución, esa es la verdad...
Si hubiéramos ganado, Canaletes se habría llenado con fans de la serie.
...pero, una cosa.
Esto del final de Lost es lo mismo que ocurre en una boda, cuando ves a tus padres bailar, dándose besos. Los miras, junto a tus hermanos y piensas: mira, después de tantos años, lo mucho que se quieren, qué bonito.
Luego te das cuenta de que tu padre arrima la cebolleta y lo que realmente pasa es que tus viejos van muy, pero que muy borrachos. Te miras con tus hermanos y te quieres morir de vergüenza. ¡Dios, pero qué pedal lleva mamá! ¡Que deje de mover el culo, ya!
Ahora bien, vale, eso lo podemos decir nosotros: sus hijos. Pero si ves a ese grupo de sobrinos, primos y amigos del novio que no tienen nada que ver con tus padres, reírse y señalar: "mira, mira, la señora, como mueve el culo, pero qué pedo va..."
Eso no. ¡Por ahí, no!
Del final de Lost hablamos mal: nosotros, sus hijos, los fans. Los que hemos estado, pasándolo de puta madre durante cinco años.
Tú, bocachanclas, que no tienes nada que ver con nosotros te callas la boca que te meto primo una ración doble de humo negro que desearías estar muerto...
PD: Estaban todos muertos, vale, pero... ¿y lo bien que lo hemos pasado?
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Dani dijo
Pero es que... En la isla no estaban todos muertos. Sólo en la realidad paralela. Todo lo de la isla sucedía "de verdad".
26 Mayo 2010 | 10:30 AM